sábado, 14 de mayo de 2011

Obama el bueno, Osama el malo


Parece un juego de palabras, una letra hace la diferencia. El mundo dice que Obama mató a Osama, el sentido común dice que Osama le abre las puertas de la reelección a Obama.
La histórica y archiconocida capacidad de Estados Unidos de fabricar épicas historias (de tinte cinematográfico), de combates increíbles, la bajísima credibilidad internacional de la poderosa nación del norte y las contradicciones de esta historia, hacen que el mundo se pueda tomar licencia para dudar de que Obama le pasó factura a Osama.
Osama parece ya no servirle a la política de seguridad internacional establecida por el Secretario del Pentágono Robert Gates, sí parecía servirle Donald Rumsfeld. ¿Podemos pensar que a Gates le sirve un Osama muerto y a Rumfseld un Osama vivo? Una Osama vivo era excusa perfecta para invadir paises de Medio Oriente, hoy un Osama vivo ya no parecía necesario. Obama no precisaba a Osama vivo, Obama precisaba un Osama muerto, así lo marcan las encuestas de popularidad.
Obama es bueno y popular, Osama es malo y está muerto, así piensa el pueblo norteamericano. ¿Podemos darnos el espacio para pensar que Osama ya estaba muerto? ¿Podemos pensar que era el momento perfecto para publicitar un Osama muerto? Un Osama muerto le da mucha vida a Obama, un Osama vivo le daba mucha vitalidad a muchas corporaciones estadounidenses.
Nadie niega las muertes del famosísimo 11S, nadie niega el espantoso acto de terrorismo cometido contra civiles inocentes, al parecer, comandadas por Osama, el malo. Nadie niega las muertes en Afganistán, nadie niega las muertes en Irak, comandadas, en parte, por Obama, el bueno.
A diario muere gente inocente en Medio Oriente. El mundo es más seguro nos dice Obama, el bueno.